Ciberactivismo menstrual para la autonomía corporal
Herramientas inorgánicas para reivindicaciones orgánicas
El discurso predominante considera a la menstruación como un mal a ocultar y renegar, lo que permite invadir los cuerpos de las mujeres a través de múltiples productos desechables y sintéticos, así como medicamentos para sobrellevar la «enfermedad» de menstruar.
En este sentido, menstruación y ciclo menstrual suelen considerarse como sinónimos, siendo que la primera es una de las fases de la segunda, junto a la preovulatoria, ovulatoria y premenstrual, por lo que su debido conocimiento y atención representa un monitor de salud, así como fuente de poder, no obstante:
La misma potencia de la sangre femenina que en otro tiempo servía para conectar a la mujer con lo sagrado, es hoy la fuente de su aislamiento y la pérdida de su poder. Mantener a las mujeres alejadas del entendimiento de la fuerza de la menstruación y del poder de fraternidad que ser mujer les puede conferir, es la más grande, más fundamental, más profunda y más arraigada forma de impedir a las mujeres de ser conscientes de su propio poder [Fabiánová, 2010, min 24:56-25:22].
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| La Tribu Roja |
En este sentido, la contracultura menstrual es un aliado esencial para la autonomía corporal, que es el “derecho inherente de elegir lo que hacemos con nuestro cuerpo, de protegerlo y cuidarlo y de expresarnos a través de él como nos plazca” (UNFPA, 2021, p. 7), debido a que impulsa el autoconocimiento que parte de descubrir la sabiduría y el poder contenidos en el mismo hecho de menstruar y que se van manifestando en las demás fases del ciclo menstrual.
Desde
una perspectiva académica, la contracultura menstrual encuentra un punto fuerte
de expresión en el ciberactivismo menstrual como el que “se constituye a través
de redes de grupos e individuos que hacen circular información relevante, cuyo
fin es la transformación de las construcciones culturales negativas sobre el
cuerpo, el ciclo menstrual y el ocultamiento de la sangre” (Ramírez, 2019, p.
14).
La disciplina del cuerpo y la regulación del fenómeno de la población fundan nuevas formas de luchas políticas que no se remiten a derechos antiguos y olvidados, sino que demandan una nueva categoría de derechos: el derecho a la vida, al, cuerpo, a la salud, la sexualidad, la satisfacción de necesidades, etc. [Lemke, 2017, p. 68].
La contracultura menstrual ha encontrado en el espacio virtual un aliado imprescindible, porque permite una visibilidad que en otros tiempos resultaba costosa, lo que sostenía la desinformación y, por ende, las decisiones ajenas y discriminatorias sobre las mujeres, mediante la imposición de expectativas del ser y estar que negaban toda autonomía corporal.
Referencias
Fabiánová, D. (Directora). (2010). La luna en ti [Película; video online]. Ubak Producciones, Avenue B Productions, La Zanfoña.
Guillo, M. (2014). Mujeres jóvenes y menstruación: contracultura y resignificación del ciclo menstrual en el País Vasco. En O. Romaní y L. Casadó (Ed.), Jóvenes, desigualdades y salud. Vulnerabilidad y políticas públicas (pp. 143-165). Publicacions URV.
Lemke, T. (2017). Introducción a la biopolítica. FCE.
Ramírez Morales, M. del R. (2019). Ciberactivismo menstrual: feminismo en las redes sociales. Paakat: Revista de Tecnología y Sociedad, 9(17): 1-18.
United Nations Population Found (2021). Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y a la autodeterminación. UNFPA.


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